POR MARLENE ESPARZA
No me rompieron.
Me cansé
Si llegaste hasta aquí, no fue por casualidad.
Fue porque algo en ti ya se cansó de aguantar.
Este manual no es para "arreglarte".
Es para volver a ti.
Para nombrar lo que dolió, reconocer lo que
sobreviviste
y dejar de vivir en alerta.
Aquí no hay promesas vacías.
Hay palabras que sostienen, preguntas que
incomodan
y espacio para volver a elegirte.
Porque estar al mando no es controlarlo todo.
Es no volver a abandonarte.
Este manual es para tí si:
Has sido fuerte demasiado tiempo
Te cuesta parar sin sentir culpa
Sientes que te sostienes... pero te estás dejando al final.
Aquí vas a encontrar:
Textos breves que te atraviesan.
Ejercicios para soltar cargas y patrones.
Cierres que te regresan a ti.
¿Por qué "Al mando
y con labial intacto?
El labial intacto no es vanidad.
Es dignidad después del caos.
Durante mucho tiempo nos hicieron creer
que para ser fuertes teníamos que endurecernos.
Que lo femenino estorbaba.
Que la sensibilidad era una debilidad.
Que cuidarnos era un lujo.
Y no.
El labial intacto es símbolo.
De no borrarte.
De no pedir perdón por existir.
De seguir siendo tú, incluso después de lo que dolió.
No es estética.
Es identidad.
¿Y "estar al mando"?
Estar al mando no es controlarlo todo. No es poder con todo.
No es aguantar más.
Estar al mando es:
Hacerte responsable de tu vida.
Aunque tiemble.
Aunque incomode.
Aunque otros no lo entienda.
Es elegirte sin permiso.
Es escucharte antes de romperte.
Es dejar de vivir en automático.

